Historia del horóscopo celta

Los Celtas, pensaban que los dioses eran seres egoístas que habían abandonado a los hombres a su suerte, buscaron un elemento intercesor entre ellos y los dioses para que oyesen sus súplicas. Consideraron a el árbol, como mediador más favorable, situado entre la tierra (donde se agarran sus raíces) y el cielo (hacia el que se elevan sus ramas). De los árboles, utilizaban la madera en sus viviendas, el rebaño podía dormir a su sombra, los pájaros anidaban en él, de sus frutos y hojas obtenían alimento, amuletos y leña. Al nacer un niño tenían la costumbre de plantar un árbol, se convertía en el compañero y consejero durante toda la vida, por ello, era normal que cada uno cuidase su árbol, lo podaban, lo cuidaban y en los días de fiestas colgaban; adornos, flores y guirnaldas, ( el precedente de lo que hoy conocemos como árbol de Navidad), cualquier mal que le sucediera al árbol; (un incendio, un rayo, un fuerte viento que lo resquebrajase, eran malos augurios). Por otro lado, si moría un niño, era enterrado bajo su árbol. Los adultos preferían habilitar el interior del tronco para ser enterrado con él, anticipando lo que hoy entendemos como ataúdes. En algunos casos, se dejaba al cuerpo dentro del tronco flotando sobre el río. Basta acudir a la Mitología para observar la figura del árbol como aquel que sostiene el firmamento. Aparece el fresno Ydrasgil, un árbol que se sustenta en el centro de la tierra, sumergiendo sus raíces en los infiernos, y que asciende a los cielos sujetando, con sus copas, al reino de Asgard, la patria de los dioses. Los druidas, reformaron el culto y lo dirigieron hacia el roble. Fue bajo un roble donde los druidas establecieron sus recintos sagrados.

Las muchachas los adornaban con guirnaldas de flores, los guerreros colgaban sus armas y los trofeos obtenidos en la guerra. Un día observaron que el roble era atacado por una planta parásita, (el muérdago), para proteger al árbol divino, los druidas catalogaron al muérdago como planta divina, y por ende, vinculada también al culto. Solo podían ellos quitar el muérdago de una forma cuidadosa para evitar dañar al árbol. Con el muérdago, los druidas realizaron todo tipo de ungüentos contra la infertilidad, las enfermedades, los maleficios… Con el tiempo se dedicaron a secarlo y envolverlo en bolsas que se repartían el día de año nuevo. De ahí la palabra aguinaldo (muérdago en lengua celta). Fue de este modo como los árboles en general, y el roble en particular, fueron declarados por los Celtas como algo sagrado que se debe proteger.

Para los celtas el árbol es sinónimo de ciencia, fuerza y vida. Los Druidas vieron en los árboles la esencia del universo, la totalidad de los elementos, la vía por donde fluye la energía universal; por la savia que fluye por su interior, por las raíces que se adentran en la tierra, por el viento que se mece entre sus hojas y la majestuosidad de las ramas que se elevan hacia el cielo infinito.

Cada árbol tiene una historia oculta, legendaria que contar y solo la contara a quien comprenda que en su tronco, en sus raíces y en sus ramas late la vida de un ser majestuoso.

Propiedades célticas de algunos árboles celtas.

Abedul: Para expulsar espíritus y las malas influencias.
Alisó (humero): Arbol del dios del trueno y la tormenta Bran.
Castaño: Conocimiento oculto y la previsión del futuro.
Fresno: Ungüentos curativos y amuletos mágicos.
Manzano: Se utilizaba en pentagramas y magia.
Roble: Inicio del año celta, estaba dedicado al dios Dagda.
Serbal: Se encontraba en los lugares oraculares.

Los druidas amaban a la naturaleza y aprendían de ella basándose en la observación de los ciclos naturales, “un druida debe ver todo y aprender de todo”. Uno de los preceptos druidas era saber guardar un secreto, el druida que no lo hacia, era expulsado de la tribu: “hay un gran poder en el silencio”. Los druidas basaban su sistema en la autoridad y el control sobre uno y a través de uno sobre la naturaleza, la autoridad se acumulaba de la misma forma que los conocimientos y la sabiduría, lentamente, a medida que el conocimiento era mayor se premiaba con una estrella de oro, el símbolo del movimiento hippie (el símbolo de los tres rayos de la iluminación) o con la cruz de mayo ( cristianización de la fiesta de beltane). Hay multitud de tradiciones actuales que tienen su origen en rituales celtas. Los intercambios de estudiantes entre los celtas y los griegos eran frecuentes, al grado de llegar a ser similares las enseñanzas en filosofía, además de libros en latín, griego y en ocasiones en egipcio y sumerio, los druidas utilizaban las hojas del árbol ogham, o alfabeto oghamico, en estos “libros”. Cuando los Druidas deseaban comunicarse a larga distancia recurrían a recipientes o sacos donde conservaban hojas recolectadas, luego procedían a intercalarlas según su correspondencia alfabética a lo largo de una cuerda, con nudos intermedios que podían ser efectuados para facilitar el descifrado, finalmente la entregarían envuelta en un corte de cuero o dentro de una caja a un mensajero. Aún cuando el recado fuese interceptado, sólo una persona instruida podría interpretar el mensaje, cada letra estaba representada por una combinación de hojas de diferentes árboles. El sistema ógmico más completo se encuentra en Gaélico, y sus subsistemas dependen de ligazones nominales en ese idioma. Docenas de categorías conforman las correspondencias (pájaros, colores, animales, lagos, pozos de agua, batallas, colinas, ríos, etc.).

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